​ El estudio de las células requiere el análisis tanto de su estructura como de sus funciones. El análisis de la estructura celular se realiza con ayuda de microscopios; estos instrumentos consiguen aumentar el tamaño de la imagen de las estructuras celulares.

Existen dos tipos de microscopios: el óptico y el electrónico.

Microscopio óptico
Consiste en un sistema de lentes de vidrio que permiten ampliar las imágenes de las células hasta hacerlas visibles.
En un microscopio óptico, la luz emitida por una lámpara atraviesa una estructura biológica. Posteriormente, pasa por una lente (objetivo), recorre el interior de un tubo y pasa por una segunda lente (ocular). El aumento total conseguido resulta de multiplicar el aumento que proporciona el objetivo por el que aporta el ocular.
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Microscopio electrónico
El microscopio electrónico utiliza electrones en vez de luz. Gracias a los electrones, se logran aumentos mucho mayores que con el microscopio óptico, Por ello, el microscopio electrónico se emplea para estudiar la ultraestructura de los órganulos celulares más pequeños y de los virus.
Un microscopio electrónico posee una fuente emisora de electrones y unas lentes magnéticas que consiguen un haz compacto de estos.
En los microscopios electrónicos, la observación no puede ser directa ya que el ojo solo puede captar luz visible. Por este motivo, se obtienen imágenes en fotografías o se realiza una observación indirecta.

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